Segunda entrena de la magnífica colección de conocimiento a través del desconocimiento con una nueva ponencia magistral de nuestro admirado Pepín Tré.
En el capítulo de hoy nos ponemos el chaleco que explorador y cogemos el cazamariposas para adentrarnos en el fascinante mundo de la oruga canora, animal que puebla las estepas de Zimbawe y dota a estas tierras de un color y una berbenería indescriptibles.
Escuchad, disfrud y aprended:
















Genial como todos los tratados esoterico-cientifico-cojonudos de Pepin Tre,
esto es ciencia,
que no acaba con mi paciencia,
arrolladora elocuencia
que incrementa mi experiencia,
haciendo agradable mi existencia,
garantizando de fauna y flora la perviviencia.
Alimento del espiritu que mantiene mi subsistencia,
de la cultura pervivencia,
engrandeciendo la ciencia.
Y como dicen los swahiris “engá taluego”.
traduccion: saludos cordiales y nos vemos en el universo de la ciencia infusa
Sabía yo, que iba a ser plato de tu buen gusto.
Y es que con Pepín el mundo del desconocimiento se abre ante nuestras meninges como agua que no has de beber cuando llueve y hace sol y a buen árbol de arrimas más vale pájaro en mano que mirarle el diente.
Precioso poema, Pajosky, que maestría rimando ‘encias’.
Gracias por tu anterior comentario y viniendo a colacion el tema de las meninges, quisiera que pudieras reponderme a una pregunta que me corroe, desazona e hiere mi alma atravesandola del duro dolor de los millares de alfileres hojalateros del desconocimiento, causandome una intranquilidad propia del afectado por miles de ladillas en sus partes pudendas.
La pregunta es la siguiente:
¿tenian las meninas las meninges minimas?
Obviamente, esta cuestión merece un estudio profundo.
Te responderé en cuanto tenga elaborada la teoría que mereces por respuesta. Dedicaré un post del consultorio para saciar tus ansias de conocimiento.
[...] nos ha llegado, vía comentario, una curiosa pregunta cargada de enigmas: ¿Tenian las Meninas las meninges [...]