Abordamos, en buen momento, un tema en boca de todos, hoy en día más si cabe, tras el aluvión (o fabadón) de nuevos adeptos al Creacionismo.
La Evolución de las Especies fue redactada a finales de un siglo y principios del siguiente por Sir Charles Darwin (conocido delfín televisivo). Las bases por altura partido por dos de su teoría se asientan en la siguiente aseveración:
Todo ser vivo actual (los muertos son despreciados) tienen una serie de antepasados anteriores a él en el tiempo, mucho más tontos y más feos que el ser vivo en cuestión.
Darwin, rápidamente, estableció vínculos de parentesco entre especies de fisionomía similar, siempre bajo la premisa de que la especie denominada ‘anterior’ fuera más tonta y más fea que la especie ‘posterior’.
Así pues se establecen líneas evolutivas entre esponjas y medusas, cefalópodos y crustáceos, peces y lagartos, reptiles y aves, simios y homínidos y así hasta completar una larga lista.
A su vez se asegura que todo ser vivo actual desciende directamente de la especia más tonta y fea hasta ahora encontrada, un organismo unicelular tonto a rabiar y feo hasta decir basta.
Dicho ser pasaría a lo largo de la línea cronológica de la vida por los distintos estadios de inteligencia (o tontura) y belleza (o feura) dividiendo su línea evolutiva en infinidad de ramas, de las cuales alguna estancó su evolución (de ahí que hoy haya seres tontos y feos) y otras continuaron y continúan su evolución de manera dispar.
Esta compleja teoria choca de frente contra la corriente Creacionista (de la que hablaremos en el próximo artículo) cuya defensa a ultranza de un ser bello e inteligente deja al resto de las especies en poco menos que experimentos de la naturaleza o, incluso, de Dios.
















Oh, estoy completamente a favor de las teorías del mencionado delfináceo, pero ¿cuál es entonces la explicación para aquellos casos, en los que las nuevas generaciones son más feas y tontas que la anterior, contrariando el teorema darwiniano generación tras generación? ¿Tiene algo que ver con la teoría del caos ?
No vas nada desencaminado, querido Vesalius.
Evidentemente, cuando la descendencia empeora en cuanto a belleza o inteligencia la línea evolutiva, es un caos.
La teoría nos dice que esa descendencia debería ser eliminada, cumpliendo así las máximas de la selección natural; ahora bien, si esta premisa se cumple en la mayoría de especies vivas, en el género humano se encuentra una excepción, explicándose así la existencia de hombres y mujeres como el famoso Pifio, por ponerte un ejemplo.